Editorial del último boletin de Ikusbide del mes de abril de 2008
La mediación penal no nació en el juzgado o en la administración. Nació en la calle cuando muchas personas y comunidades se dieron cuenta de que muchos de los delitos penalizados podían prevenirse y evitarse sin el recurso al castigo punitivo. Surgió de la relación vecinal y familiar, sobre todo en los barrios marginales, al verse los efectos perversos de una inadecuada respuesta institucional frente a una parte de la juventud en situación de abandono social que es perseguida, inculpada y encarcelada por delitos menores.
Vieron que gran parte de éstos y en general la gran mayoría de los delitos procesados por la maquinaria jurídico-penal podían resolverse con dispositivos de apoyo social evitando así los efectos perversos de la intervención del sistema penal. Y así al amparo de la sensibilidad de algunos operadores jurídicos que, aunque escasos, tienen un cultura jurídica restaurativa y no vengativa, impulsaron la necesidad de sacar fuera del ámbito judicial la resolución de los conflictos, buscando evitar en lo posible los efectos frecuentemente iatrogénicos que genera nuestro actual sistema penal cada vez más empeñado en el recurso a la penalización, lo cual sirve para la autoreproducción del propio sistema penal, pero en medida alguna para enmendar su cada vez más devaluada eficacia en la prevención y lucha contra el delito.
Escrito por bitartoki 

