Justicia y Paz (I) (vamos a contar mentiras)

Artículo publicado en el número 28 (julio 2007) de la revista ABOKATUOK del Ilustre Colegio de Abogados de Gipuzkoa.

antxon_mazo.gifVivimos en una permanente esquizofrenia entre justicia y verdad. Aprendimos de pequeños que no eran disociables pero de adultos si conseguimos separarlas. Un ejemplo:

Paco pega a su vecino Manolo. Manolo denuncia a Paco y la “justicia” se pone en marcha. Paco, que se siente perseguido por la justicia, busca un abogado que le evite la pena. Manolo pasa a ser un instrumento de la justicia (un medio de prueba) y se siente agobiado y utilizado. Nadie le da una explicación y cada vez que se cruza con Paco se siente como si él fuese el culpable de lo que la “Justicia” le hará.

Para Paco la solución es contar mentiras para ser absuelto.

Para Manolo la solución es adornar la verdad para asegurar la condena de Paco o mentir para que sea absuelto. El miedo dispone. Bastante tuvo con lo que tuvo para encima tener que vivir en el absoluto desconocimiento de lo que hace la justicia hasta el día, en que tenga que reencontrarse en juicio con Paco y ser el que haga que se condene a Paco.

Mientras tanto se cruzan en el barrio, en el portal y lo que viven es odio y temor.

Esa justicia no sirve. No vale para resolver la convivencia. Una justicia basada en la mentira no conduce a la paz social. El conflicto permanece si la solución no se fundamenta en el reconocimiento de la verdad.

El que vale es el modelo aprendido en nuestra infancia. Cuando Paquito pegaba a Manolito el adulto cercano primero regalaba los necesarios mimitos a Manolito, luego comprobaba si Manolito necesitaba mayores asistencias (tiritas, etc.) y después cogía a los dos y les decía: Paquito: pide perdón a Manolito y tú Manolito: perdona a Paquito, dáos la mano y seguid jugando.

De pequeños aprendimos Justicia: reconocer la verdad, reparar a la víctima, pedir perdón, ser perdonados y reintegrarnos al juego social. De mayores admitimos que la justicia (el juego judicial) consiste en mentir lo suficiente para “ganar”. No ganamos nada.

La alternativa es la Justicia de los pequeños, lo que como gran invento llamamos ahora justicia restaurativa, mediación penal, derecho de las víctimas o como queramos. Basta llamarla “justicia de la verdad”. Si cuando eran Paquito y Manolito la verdad sería para la reconciliación ¿Por qué no puede Paco de mayor reconocer su error, pedir perdón a Manolo y éste perdonarlo y seguir jugando?

Antxon Zubia. Letrado-mediador.

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2 Responses to Justicia y Paz (I) (vamos a contar mentiras)

  1. Leer el título del artículo y pensar en el siguiente tra lará ha sido automático, Antxon. Coincido plenamente. Lo que ahora llamamos justicia es una suerte de subversión (legal) del software (el mensaje, el programa, lo atávicamente aprendido) que llevamos dentro, mucho más apegado a lo que somos en realidad. La justicia, entendida como la gestión del conflicto, es un gran negocio que da de comer a mucha gente, por lo que algo tan barato como el diálogo, la escucha, mirarse a los ojos y tratar de comprender, aunque sea dentro de un método estructurado y solvente, no tiene fácil introducción. Intentos ha habido, y hay, de magistrados en cada vez más sitios, que aunque sólo sea por desatascar sus juzgados, hablan bien de la mediación. Habrá que aprovechar esa ola, subirse a ella e intentar navegarla hasta la orilla.

  2. Jorge Ortiz dice:

    Me parece que sin duda en los sistemas penales vigentes existen deficiencias notables que muchas veces hacen que la justicia parezca, realmente, alejada de todo el aparato judicial. Sin embargo un cambio radizal al modelo conocido por lo que llamamos justicia restaurativa, no me parece una idea del todo sustentable. El modelo de los niños (por asi llamarlo) planteado en el primer texto, peca, un tanto, de simplista. las relaciones humanas, a medida que transcurre la edad, se van haciendo significativamente más comlejas. El darse la mano y seguir jugando, en una sociedad más adulta, dista mucho de lo que significa para un niño. Los intereses y la voluntad cuando crecemos, no son los mismos de un niño al que le intereza seguir jugando. Sin duda que todos buscamos paz y justicia a modo de tener una sociedad sana y sin resentimiento, pero el negociar ante conflictos penales fuertes (con esto me refiero a agresiones graves contra las personas) no garantiza que haya un restablecimiento de la paz ni los ordenes sociales, lo único que implica es que estamos dando una solución alternativa a la pena con la cual hacemos participar a la victima y al imputado de un delito en una forma más activa. el problema es Cómo le decimos a Manolito que perdone a Paquito, el cual mato a la madre del primero, para que sigan jugando el mismo juego. ¿ cuando Manolo negocie el perdon por el asesinato de su madre, estrà devolviéndose la paz social y restaurándose los ordenes alterados? Creo que a pesar de la imperfección de los sistemas penales, estos responden a exigencias solcioculturales que dificilmente pueden ser saciadas con la mediación. Así mismo considero que la mediación es una posibilidad de mejorar y dar posibilidades distintas a la pena en cierto tipo de conflictos penales, pero no puede ser una pretención de justicia absoluta.

    Jorge Ortiz, Alumno de Derecho

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