El 80% de las víctimas y agresores derivados a la Mediación Penal alcanza un acuerdo

Publicado en Noticias de Alava el lunes 6 de octubre de 2008

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El servicio del Departamento de Justicia cumplió un año en Álava el 1 de octubre

Problemas familiares, hurtos, disputas de tráfico o impagos de pensiones se resuelven al márgen de los tribunales.

vitoria. En ocasiones, acudir a la Justicia ordinaria por un delito menor puede convertirse en un farragoso y frustrante tránsito que deja a la víctima tan confusa como insatisfecha. A veces, una disculpa o una pequeña indemnización pactada con el causante del agravio puede resarcir más a quien ha sufrido una agresión, le han causado daños en su vehículo o ha sido objeto de un robo.

En países punteros en política penal como Canadá se dieron cuenta hace tres décadas de las ventajas que podría acarrear esta especie de justicia paralela que, bajo el nombre de Servicio de Mediación Penal, se estrenó en Álava el 1 de octubre de 2007, hace ahora un año, y que en Euskadi dio sus primeros pasos tres meses antes, en Barakaldo.

Prueba de su potencial es que en este tiempo, los Servicios de Mediación de la localidad vizcaína y de Vitoria han recibido 270 expedientes, un 63% de los cuales acabaron por tramitarse. De ellos, en el caso alavés, un 80% han terminado con un acuerdo entre las partes.

Y eso que el hecho de que víctima y agresor (en ocasiones los dos son ambas cosas) lleguen a un acuerdo no exime al segundo de responder ante la Justicia. Eso sí, una mediación cerrada con éxito siempre será un atenuante ante el juez que lleva su caso. De todos modos, la experiencia de Barakaldo primero, y la de Vitoria después, han llevado al Departamento de Justicia del Gobierno Vasco a ampliar el servicio, desde hace un mes, a los juzgados de Bilbao y Donostia.

El procedimiento para recibir este tipo de asistencia pasa por una primera iniciativa de alguno de los implicados, del Juzgado o del propio Servicio de Mediación. “El Juzgado envía una carta a las partes, y al poco tiempo los mediadores les proponen mantener un primer contacto, en el que, si acceden, se firma un consentimiento”, explica Xabier Etxebarria, Director de Ejecución Penal del Ejecutivo vasco.

La petición formal de disculpas o la compensación económica suelen ser los arreglos más habituales, pero también en ocasiones “una parte se somete a tratamiento por dependencias de alcohol o drogas, o realizan trabajos en beneficio de la comunidad”, afirma Etxebarria.

Una vez que se oficializa el acuerdo, el escrito correspondiente se remite al fiscal y al juzgado, y se determina si, en virtud del arrepentimiento mostrado, se puede aplicar una reducción de condena.

Hablamos de delitos de lesiones (30 casos en Barakaldo y 3 en Vitoria hasta marzo), amenazas (9 y 1), maltrato familiar (21 y 1), apropiación indebida (un caso en Barakaldo), daños (5 en el juzgado vizcaíno) o injurias (se han tratado dos casos en Vitoria). En cuanto a las faltas, las lesiones han supuesto 19 de los expedientes tramitados hasta hace medio año en Barakaldo, por 4 en Vitoria; y las injurias tramitadas han sido 17 en Barakaldo y 4 en la capital alavesa. El incumplimiento de relaciones familiares ha generado 8 expedientes en Vitoria y uno en el juzgado vizcaíno, el hurto dos casos por cada partido judicial, y las coacciones y vejaciones han supuesto el tratamiento de 2 procesos en Barakaldo y 5 en Vitoria.

“Hay casos muy diferentes. Desde dos hermanos que se pelean entre ellos, y ambos son agresores y víctimas, hasta una discusión de tráfico que acaba a tortas. También hay bastantes casos de incumplimiento de los deberes familiares, por impago de las pensiones o no ir a recoger a los hijos”, señala Etxebarria. Con esta clase de casuística, la Mediación Penal supone una solución más eficaz, pues no están presentes los abogados de las partes, “que condicionan demasiado”, aunque se les informa de todo el procedimiento y asisten a su cliente a la hora de tomar una decisión definitiva. “Se trata de que los afectados se explayen”, explica Etxebarria.

El director de Ejecución Penal matiza, sin embargo, que la Mediación es útil en los casos en los que hay un culpable claro y, desde luego, la eficacia nunca puede ser del 100%. Sin embargo, “es una vía mejor que la tradicional”, señala Etxebarria.

En cuanto al perfil de los usuarios del servicio, éste varía según se trate del juzgado de Vitoria o del de Barakaldo. En el primer caso, víctima y acusado tienen entre 40 y 50 años, estudios primarios y un nivel socioeconómico medio (entre 900 y 1.200 euros mensuales). En Barakaldo, sin embargo, el usuario es más joven, de entre 30 y 40 años, cuenta con estudios secundarios y su nivel económico, en este caso sí, es también medio.

Por otro lado, los equipos de mediadores de los juzgados vascos están compuestos normalmente por tres expertos (un letrado, un psicólogo o trabajador social, y un administrativo), todos ellos con formación específica en la materia.

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