Los jueces vascos han derivado 270 casos en un año al servicio de mediación penal

Publicado en el diario Deia el lunes 13 de octubre de 2008

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Problemas familiares, hurtos, disputas de tráfico o impagos de pensiones se resuelven al margen de los tribunales.

gasteiz. Txus Díez.

En ocasiones, acudir a la Justicia ordinaria por un delito menor puede convertirse en un farragoso y frustrante tránsito que deja a la víctima tan confusa como insatisfecha. A veces, una disculpa o una pequeña indemnización pactada con el causante del agravio puede resarcir más a quien ha sufrido una agresión, le han causado daños en su vehículo o ha sido objeto de un robo.

En países punteros en política penal como Canadá se dieron cuenta hace tres décadas de las ventajas que podría acarrear esta especie de justicia paralela que, con el nombre de servicio de mediación penal, se estrenó en Barakaldo en julio de 2007 y en Gasteiz tres meses después.
Prueba de su potencial es que en este tiempo, los servicios de mediación de la localidad vizcaina y de la capital alavesa han recibido 270 expedientes, un 63% de los cuales acabaron por tramitarse. De ellos, en el caso de Gasteiz, un 80% han terminado con un acuerdo entre las partes.

Y eso que el hecho de que víctima y agresor (en ocasiones las dos partes son ambas cosas) lleguen a un acuerdo no exime al segundo de responder ante la Justicia. Eso sí, una mediación cerrada con éxito siempre será un atenuante ante el juez que lleva su caso. De todos modos, la experiencia de Barakaldo y Gasteiz han llevado al departamento de Justicia del Gobierno vasco a ampliar el servicio, desde hace un mes, a los juzgados de Bilbao y Donostia.

El procedimiento para recibir este tipo de asistencia pasa por una primera iniciativa de alguna de las partes, del Juzgado o del propio servicio de mediación. “El juzgado envía una carta a las partes, y al poco tiempo los mediadores les proponen mantener un primer contacto, en el que, si acceden, se firma un consentimiento”, explica Xabier Etxebarria, director de Ejecución Penal del Ejecutivo vasco.

La petición formal de disculpas o la compensación económica suelen ser los arreglos más habituales, pero también en ocasiones “una parte se somete a tratamiento por dependencias de alcohol o drogas, o realizan trabajos en beneficio de la comunidad”, afirma Etxebarria.

Una vez que se oficializa el acuerdo, el escrito correspondiente se remite al fiscal y al juzgado, y se determina si, en virtud del arrepentimiento mostrado, se puede aplicar una reducción de condena.

“Hay casos muy diferentes. Desde dos hermanos que se pelean entre ellos, y ambos son agresores y víctimas, hasta una discusión de tráfico que acaba a tortas. También hay bastantes casos de incumplimiento de los deberes familiares, por impago de las pensiones o no ir a recoger a los hijos”, señala Etxebarria. Con esta clase de casuística, la mediación penal supone una solución más eficaz, pues no están presentes los abogados de las partes, “que condicionan demasiado”, aunque se les informa de todo el procedimiento y asisten a su cliente a la hora de tomar una decisión definitiva. “Se trata que los afectados se explayen”, explica Etxebarria.

culpable claro

El director de Ejecución Penal matiza, sin embargo, que la Mediación es útil en los casos en los que hay un culpable claro, y desde luego la eficacia nunca puede ser del 100%. Sin embargo, “es una vía mejor que la tradicional”, señala Etxebarria.

En cuanto al perfil de los usuarios del servicio, este varía según se trate del juzgado de Gasteiz o del de Barakaldo. En el primer caso, víctima y acusado tienen entre 40 y 50 años, estudios primarios y un nivel socioeconómico medio (entre 900 y 1.200 euros mensuales). En Barakaldo, sin embargo, el usuario es más joven, de entre 30 y 40 años, cuenta con estudios secundarios y su nivel económico, en este caso sí, es medio.

Por otro lado, los equipos de mediadores de los juzgados vascos están compuestos por normalmente por tres expertos (un letrado, un psicólogo o trabajador social, y un administrativo), todos ellos con formación específica en la materia.

Hablamos de delitos de lesiones (30 casos en Barakaldo y 3 en Gasteiz hasta marzo), amenazas (9 y 1), maltrato familiar (21 y 1), apropiación indebida (un caso en Barakaldo), daños (5 en el juzgado vizcaino) o injurias (dos casos en Gasteiz). En cuanto a las faltas, las lesiones han supuesto 19 expedientes tramitados en Barakaldo y 4 en Gasteiz; y los casos de injurias han sido 17 en Barakaldo y 4 en la capital alavesa.

El incumplimiento de relaciones familiares ha generado 8 expedientes en Gasteiz y uno en el juzgado vizcaino, el hurto dos casos por cada partido judicial, y las coacciones y vejaciones han supuesto el tratamiento de 2 expedientes en Barakaldo y 5 en Gasteiz.

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