(Madrid) Tras más de once años de trabajo el Ayuntamiento de Madrid cierra el Servicio de Mediación Social Intercultural

Escrito de Carlos Giménez Romero y de Fadhila Mammar

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El 31 de enero, y tras once años y medio de trabajo en equipo, el Servicio de Mediación Social Intercultural del Ayuntamiento de Madrid (SEMSI) dejó de existir por decisión municipal. Quisiéramos con esta carta despedirnos de tantas y tantas personas e instituciones con las que hemos colaborado, agradecer lo recibido y aprendido, y haceros llegar nuestro profundo sentir de tristeza y frustración así como nuestra voluntad de seguir trabajando en este campo tan necesario.

El SEMSI ha venido prestando sus servicios desde junio de 1997 a enero de 2009. A finales de 1996 el Area de Servicios Sociales del Ayuntamiento quería dar más impulso y eficacia a sus proyectos de integración de inmigrantes y solicitó asistencia técnica al grupo de profesionales que trabajábamos en la Escuela de Mediación Social para la Inmigración (EMSI) de la Comunidad de Madrid, gestionada por entonces por un equipo del Programa Migración y Multiculturalidad de la Universidad Autónoma de Madrid.
Nuestra primera labor fue ayudar en el diseño de un programa pionero, el SEMSI, y a su puesta en marcha en cinco distritos como programa piloto. Pese a las considerables dificultades iniciales (desconocimiento de la mediación intercultural, inexistencia de esa figura laboral, inercias a superar, etc) la línea de trabajo tuvo un enorme éxito y se fue extendiendo paulatinamente a todos los distritos, aumentando sus efectivos siempre a demanda de los servicios sociales de cada zona de la ciudad y siempre por decisión municipal, concretamente de la Dirección General de Inmigración y Cooperación.

El trabajo intenso, el buen hacer, la aportación de una metodología distinta y complementaria a la de otros profesionales y el compromiso de todas y todos –técnicos, entidades y organizaciones, responsables de Servicios Sociales, técnicos del Área del Ayuntamiento, equipo técnico del SEMSI, y sobre todo el esmerado y entusiasta trabajo profesional y cotidiano de las mediadoras y los mediadores- hizo que el servicio fuera creciendo hasta alcanzar los cincuenta y dos profesionales actuales, convirtiéndose en el más amplio y conocido equipo intercultural de España, probablemente sin parangón en otros países de Europa y del mundo, como nos recuerdan una y otra vez cuando asistimos a encuentros internacionales.

Durante estos años el SEMSI ha recibido numerosos reconocimientos, premios y menciones entre los que destacan la Medalla de Honor otorgada por el Ayuntamiento de Madrid por nuestra actuación en el 11-M, la mención especial del Área de Gobierno de Seguridad y Movilidad del Cuerpo de Policía Municipal, la mención de Buena Práctica otorgado por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales en el Año Europeo del Diálogo Intercultural, el premio de Buenas Prácticas en Inclusión Social por parte de la Cruz Roja o el IV Galardón Radio Pueblo Nuevo por labores de apoyo a la integración.

Durante años, alcaldes, concejales, directores de inmigración y otros cargos municipales han reconocido públicamente, una y otra vez, el buen trabajo realizado. El actual alcalde de Madrid, Sr. Alberto Ruiz Gallardón, ha manifestado en numerosas ocasiones públicas que la mediación intercultural es necesaria y que servicios como el SEMSI son una seña de identidad de la ciudad.

¿Por qué entonces se cierra un servicio municipal de reconocido prestigio en la ciudad, en España y en el extranjero? ¿Por qué se priva a la ciudad de un servicio que colabora con éxito y lealtad y con el que colaboran a su vez cientos de profesionales en Madrid? ¿Por qué no dar continuidad a un servicio varias veces premiado? ¿Por qué se manifiesta en numerosos y relevantes encuentros públicos que somos una seña de identidad, un orgullo, y ahora se clausura? Pero, sobre todo, ¿por qué desaparece un servicio claramente necesario, más necesario que nunca para la convivencia pacífica en la ciudad de Madrid? Nos los preguntan una y otra vez y no sabemos bien como contestar a ello pues no hay explicación por razones técnicas o de presupuesto. Posiblemente sea mejor preguntárselo a los responsables municipales de la Concejalía de Familia y Servicios Sociales. Por nuestra parte y como expertos en el campo de las migraciones y la interculturalidad nos preocupa la posibilidad de que la liquidación del SEMSI -y de otros cierres, reducciones y desvirtuaciones de dispositivos municipales (como el Observatorio de las Migraciones y la Convivencia Intercultural, adjudicado en agosto pasado a una consultora desconocida en el ámbito de los estudios migratorios y que apenas ha trabajado en este campo)- pueda responder a una nueva estrategia en política social y migratoria por parte de algunos responsables institucionales del Ayuntamiento y de la Comunidad de Madrid.

Estaríamos hablando de una política sustentada en el asimilacionismo, todavía no explícito hacia la opinión pública, en la cual los inmigrantes no son considerados nuevos ciudadanos con derecho a la expresión pública de sus propias culturas e identidades, sino como población a “integrar” siempre y cuando se asimilen y sean susceptibles de ser captados como futuro apoyo político, de ahí que esta nueva línea conlleve un importante riesgo de clientelismo. Así mismo, esta línea de actuación implica el peligro de abordar la integración de los extranjeros desde una perspectiva meramente asistencialista que desmonta la valiosa labor en materia de convivencia desarrollada en el primer periodo del Sr. Gallardón.

Nos preguntamos si en esta nueva política sobran muchas cosas por incómodas, y la mediación intercultural parece ser una de ellas. Es una pena que en este nuevo contexto institucional y de gestión municipal se pueda prescindir de servicios como el SEMSI caracterizados por su eficacia y eficiencia, por ser un servicio cualificado, profesionalizado, enraizado en la estructura municipal y en la sociedad civil.

En cualquier caso, por nuestra parte queremos manifestar que el cierre del SEMSI supone:

– una política contradictoria de recursos y “capital humano”: crear y ampliar durante casi doce años un equipo e invirtiendo con firmeza en una determinada línea de trabajo -con el esfuerzo y gasto que ello conlleva- y de pronto cerrarla; es definitivamente una mala gestión del dinero público.

– un riesgo claro por la irresponsabilidad que supone privar a la ciudad de un servicio de mediación intercultural precisamente ahora cuando, tras una etapa de llegada y asentamiento paulatino de casi seiscientas mil personas de origen extranjero y sus familiares, es cuando se irán planteando intensas tensiones y variados conflictos de convivencia por desajustes y expectativas nuevas (por parte de los jóvenes en particular) como ocurre en otras ciudades de Europa y del mundo. ¿Habrán pensado en la relevancia del enorme trabajo preventivo, regulativo y resolutivo que se ha venido haciendo para evitar que en Madrid se repitan sucesos como los de Francia?

– una falta de visión de futuro a corto y medio plazo dado que, por la situación de crisis económica, las personas de origen extranjero son más vulnerables y acudirán en mayor número y en peor situación a los servicios sociales y otros dispositivos públicos, en cuyos equipos multidisciplinares no estarán los mediadores para ayudar a reorientar sus proyectos migratorios y donde los profesionales no tendrán el apoyo y la colaboración de los/las mediadores/as con los que trabajaron estos últimos 11 años

– un considerable revés en el proceso de conformación de una nueva figura profesional y modalidad de intervención social como es la del/de la mediador/a intercultural, iniciativa pionera y consolidada y por la cual el Ayuntamiento de Madrid era admirado e incluso imitado en todas partes de España y en contextos internacionales.

Nos han llegado a preguntar si es que el SEMSI se ha transformado en el nuevo Servicio de Dinamización en Espacios Públicos que el Ayuntamiento pone en marcha. Queremos expresar con claridad que no, que son proyectos bien distintos. Aunque se está presentando con unas funciones similares e incluso se dice por los responsables para tranquilizar que “todo va a seguir igual” (entonces ¿porque lo cierran?) debemos aclarar que:

1) el nuevo servicio tiene otros cometidos y el perfil profesional no es de mediador, de hecho sólo se exige formación en mediación a una pequeña minoría del equipo, lo que imposibilita llevar a cabo cualificadamente las funciones propias de un servicio de mediación,

2) el nuevo servicio aborda el trabajo en los espacios públicos –parques, plazas, calles, etc- pero ¿quienes van a ocuparse ahora del trabajo clave con usuarios y profesionales, en las familias y asociaciones, con los actores educativos, sanitarios, etc, etc, y sus problemáticas interculturales?

Como equipo universitario dedicado a las migraciones y con vocación aplicada, nos hubiera gustado poder optar a la licitación de ese nuevo servicio pero lo han imposibilitado tanto su enfoque (en el que es claro el contenido asimilacionista) como las condiciones laborales del nuevo concurso (precarización del perfil profesional, descenso de la categoría laboral y de la retribución económica, respecto al equipo actual, al que se le venía exigiendo una alta cualificación).

Nos hubiera gustado, al menos, terminar mejor. Acabamos nuestro trabajo sin comprender cómo se compagina lo que hasta antes de ayer todo eran parabienes, cuando ahora nos encontramos con la puerta cerrada. Gracias una vez más por los reconocimientos y gracias por la confianza municipal que hemos recibido siempre, salvo quizás en estos últimos momentos tan desafortunados. Nos hubiera gustado, y nos sentimos merecedores de ello, recibir como equipo un adiós institucional por parte de los responsables municipales del Area de Gobierno o de la Dirección General de Inmigración y Cooperación, como mínimo agradecimiento a once años de servicios prestados en los que las relaciones de colaboración no solo han sido buenas sino que nos atrevemos a calificar de magníficas y de total lealtad. Pero a fecha de hoy nadie del Area de Gobierno o de la Dirección General de Inmigración y Cooperación ha llamado, ni escrito, ni dicho nada.

Con esta carta nos despedimos -como ex director y como actual directora de SEMSI- de todas y todos con quienes hemos tenido relación desde el servicio: vecinos y vecinas de Madrid usuarios del Servicio, trabajadores/as sociales, educadores, y otros profesionales y técnicos de la intervención social, funcionarios, líderes sociales, etc. A todos muchas gracias por cuanto hemos aprendido de vosotros; nunca olvidaremos el espíritu de colaboración y las experiencias tan formativas que hemos vivido juntos. Y deciros por último que seguiremos trabajando desde nuestro equipo del Instituto de Migraciones, Etnicidad y Desarrollo Social (IMEDES) de la UAM por la Mediación, el Diálogo Intercultural y la Cultura de Paz.

Carlos Giménez Romero. Catedrático de Antropología Social. Director del IMEDES. Exdirector del SEMSI
Fadhila Mammar. Directora Técnica del SEMSI desde 2005

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