(Navarra) La mitad de los cien litigios penales con mediación logró acuerdos en 2008

Publicado en Diario de Noticias el martes 25 de agosto de 2009

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Tres Juzgados de Pamplona derivaron a ANAME faltas y delitos menores

Lesiones, robos y daños copan los expedientes que pueden evitar un juicio

Ana Ibarra

pamplonA. La crisis del sistema penal y penitenciario en un Estado que se sitúa “a la cabeza” en endurecimiento de penas, en especial las privativas de libertad y que impone sanciones cada vez más duras, queda patente al no lograr los efectos deseados en una sociedad que ni se siente más segura ni consigue rebajar los niveles de delincuencia. Desde 1995 las reformas en el Código Penal han sido continuas y “a partir del 2003 vamos a reforma anual”, admite Paz Francés, miembro del área de Derecho Penal de la UPNA y coordinadora de los cursos sobre mediación penal y penitenciaria que ha organizado esta semana la Universidad Pública junto con la Asociación Navarra de Mediación. La paradoja es que, en un modelo punitivo basado en el castigo al culpable, los índices de reincidencia no bajan y la criminalidad no se atenúa.

En los tres juzgados de Pamplona donde existe la opción de lograr una resolución alternativa del litigio alrededor del 46% de los delitos y faltas que pasaron por el todavía incipiente tamiz de la mediación se resolvieron de forma positiva. El juzgado de instrucción número 3 y los juzgados 1 y 2 de los Penal de Pamplona derivaron el año pasado más de un centenar de casos a ANAME, la mayoría por delitos patrimoniales como robos (21,88%) y hurtos menores, lesiones (31,25%), daños, estafas, apropiaciones indebidas… De los 99 expedientes cerrados, 35 finalizaron con acuerdo (disculpa, pago..), 41 sin acuerdo y en 23 casos no se pudo localizar a alguna de las partes.

ejemplo.  Denuncia por agresiones en un partido de fútbol. El Juez de Instrucción antes de tomar declaración decide enviar el caso a mediación. Durante el proceso se observa que el denunciante es una persona inmigrante que acaba de obtener la tarjeta de residencia y realizaba en aquel momento pequeñas reformas en su casa. El denunciado también era extranjero y le quedaban dos meses para obtener la residencia permanente y su situación económica es delicada. Finalmente, se retira la denuncia, hay una disculpa y ambos pactan que el agredido reciba ayuda del infractor para las obras de casa.

En este nuevo espacio de encuentro entre víctimas y imputados, que persigue que la gente “sufra menos o pueda resolver sus conflictos de manera positiva”, tienen cabida todo tipo de delitos y faltas exceptuando los casos de violencia de género donde, por ley, la mediación está prohibida en el Estado. “De momento el protocolo que tenemos en los juzgados de Pamplona, porque es un tema bastante novedoso, deja al margen delitos con una especial violencia”, indican. La crisis ha elevado por otro lado la demanda de mediación ante denuncias por impago de pensiones alimenticias a menores -durante 2 meses consecutivos ó 4 alternos supone delito-. En estos casos (9 en 2008), explica Francés, se puede acordar una modificación de las cuantías económicas o llegar a un compromiso de pago cuando se encuentre un trabajo, pero garantizando la forma de abonar su deuda.

Según Romera, la mediación está permitiendo en algunos casos evitar que haya una sanción penal, sobre todo en faltas, o la rebaja de la condena en delitos penales por la aplicación del atenuante por “reparación de daño” que fija el Código Penal. “Y muchas veces se evita la vista oral, se va directamente a una sentencia de conformidad, sin necesidad de ir a juicio con todo lo doloroso que puede suponer”, añade.

Desde el año 2005 se han puesto en marcha diferentes proyectos pilotos de mediación en comunidades como Cataluña, Madrid o País Vasco.

Los problemas entre presos
“La cárcel es un espacio realmente violento. Hay una violencia vertical de poder y horizontal entre los propios internos”, admite Paz Francés, de la asociación ANAME que lleva a cabo un proyecto piloto de mediación entre los reclusos de Pamplona. “Ha funcionado bastante bien aunque ha costado. Si a las personas les pones la posibilidad de resolver un conflicto de manera pacífica y les das herramientas, en las mayoría de los casos el resultado es positivo”, indican. Los internos están acostumbrados cada vez que hay un conflicto entre ellos la respuesta sea una sanción, bien aislamiento, retirada de objetos personales, reducción de permisos o de bis a bis, y con la mediación los resuelven de manera “diferente”. El protocolo en Pamplona es similar al que ya se aplica en otros centros penitenciarios como Madrid o Nanclares a través de un mediador interno. De momento, el método sólo se aplica entre internos aunque no se excluye a futuro implicar a internos y funcionarios. Según Romera, en Nanclares los conflictos llevan aparejados cambios de módulo o pérdida de derechos como la imposibilidad de volver a trabajar en un taller siendo su única vía de ingresos. >a.i.

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